Reos del placer

•2 de enero de 2012 • Dejar un comentario

Navego a la deriva en un sin sentido. Al borde de la locura en mi búsqueda infinita de placeres que algún día te pierden. Buscando esqueletos músicos para mi orquestra nocturna. Insaciable ante ese sucio compás. No busco perros que me sean fieles, los fieles no saben disfrutar de estas notas. Mi premio está entre tus piernas, y entre las suyas, y entre aquellas otras, también. ¡Bailad, entes nocturnas, que yo os sigo! Piérdete conmigo para así encontrarnos y volvernos a perder… No se puede perder el tiempo si se para, ¿o acaso vuela con nosotros? Que se quede en esta nube mientras gozamos deseosos del esclavo placer que otorga esta cárcel. Tic-tac, tic… tiiiic… tii… ti… y se desvanece. Nos vemos luego, después del aterrizaje forzado que ofrecen los espasmos. Con el pelo alborotado, las uñas desgastadas y envueltos en sudor. Sucios. Guarros. Ansiosos.

-Vístete, mañana tengo otra visita.

Pero algo falla en mi cabeza.

-Quédate y abrazame, aunque sólo sea un minuto.

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Soy

•2 de enero de 2012 • Dejar un comentario

Soy el espectro de aquello que fui y deseo volver a ser. Un alma vagabunda que recorre recovecos lejanos intentando hallar algo inexplicable, que incluso ella misma desconoce. Un ser abierto a nada y cerrado a todo, al parecer, aunque diste de la intención. Un ente sin rostro, sin cuerpo tangible: incorpórea. Haz de luz perdido en un recuerdo que jamás desvanece y que lo ancla, allá: en lo más hondo, oscuro y húmedo del corazón. Pieza de un puzzle incompleto. Perfecto desorden y kaos. Imperfección que se esconde.


Soy miedo a la incomprensión, a la soledad y a la duda. Miedo a lo desconocido y a lo conocido también, quizá. Soy miedo a la oscuridad y a la luz, a lo previsible y a lo inesperado. Soy miedo al silencio y al entonar de fonemas que fluyen de tu boca, de la suya. Soy miedo a la introspección, y a la explosión de sentimientos que escribo. Soy miedo al vacío. Soy miedo al miedo, un bloqueo más.